REPORTE POLITICO 1737

Juan Sánchez Cabrera

ALGO QUEDA…

La actividad política no tiene etapa de asueto en Hidalgo, porque no acaba de manera oficial la elección federal del 7 de junio y ya se mueven los hilos rumbo a la gran elección, que dentro de un año será marco para elegir al gobernador que releve a Francisco Olvera Ruiz, a los 30 diputados al Congreso del Estado y a los 84 alcaldes, con la planilla respectiva en igual número de ayuntamientos, un paquete electoral en el que ya piensan miles de suspirantes, aunque la cifra de los que sueñan con la Grande se reduce a una docena y de los que tienen posibilidades reales, no pasan de cinco; para la renovación del Congreso cada tres años surgen más de 100 que suspiran por vestir las galas de diputado y cobrar fuerte durante tres años y sobre los alcaldes futuros, no se exagera al señalar que existen municipios en donde si los dejaran, se inscribirían más de 25 entre hombres y mujeres, aunque cabe señalar que en el 2016, de acuerdo a la ley electoral, que de aquí a noviembre es muy difícil que cambie, en la próxima elección habrá mitad y mitad entre hombres y mujeres, pero solo para diputados, porque el ordenamiento de 50 y 50 no surte efectos para elección de alcaldes.

Como quiera que se vea, la elección 2016 será histórica en Hidalgo por la cifra de cargos que estarán en juego en una misma fecha; de interés adicional es la batalla que ya se libra entre los diversos grupos políticos, que aunque se diga que no los hay, los que quedan, están más vivos que nunca, aunque es natural que otros grupos perdieron fuerza y solo quedan como referencia; durante muchos años se habló del sánchezvitismo, grupo que encabezó el ex gobernador Manuel Sánchez Vite, cuya carrera política fue de lo más exitoso, pero sobrevaloró su poder y jugando las contras al presidente Luis Echeverría, impuso a Otoniel Miranda Andrade como su sucesor y el heredero solo aguantó 29 días porque antes de un mes el poder de Echeverría Álvarez se desató y echaron fuera del palacio a Otoniel Miranda; ahí acabó la era de Sánchez Vite, pues aunque varios de sus fieles fueron rescatados por el gobernador Jorge Rojo Lugo, el grupo político vino a menos como tal y surgieron otros de los que algo queda.

NINGUNO LLEGÓ…

Antes del resbalón que puso fuera al grupo de Sánchez Vite, destacó el coronista del general Alfonso Corona del Rosal, con una trayectoria tan prodiga en cargos como la que cubrió Manuel Sánchez Vite, aunque cabe señalar que don Alfonso Corona fue en sus inicios, elemento cercanísimo a don Javier Rojo Gómez, pero al correr de los años y al ser designado por el presidente Adolfo López Mateos para dirigir al Partido Revolucionario y luego regente de la ciudad de México en el gobierno de Díaz Ordaz, Corona del Rosal estuvo entre los “presidenciables” en 1969, lo que despertó en el junior Germán Corona del Rosal, que había sido diputado federal y era senador, la intención de llegar al gobierno de Hidalgo y mientras el padre perdía la noche del 2 de octubre en Tlatelolco la etiqueta de presidenciable, en Hidalgo se derrumbaban los sueños del junior Germán Corona, quien durante varios años hizo del club Pachuca una bandera social y el 5 de marzo de 1967, logró que el Pachuca ascendiera a la primera división, luego de una campaña en la que de 38 partidos, solo perdió uno, con el Ciudad Victoria, equipo al que derrotó para ganar la copa del ascenso.

La cruel matanza de Tlatelolco sepultó la ambición de don Alfonso y de paso empinó a Germán Corona, quien había ganado gran popularidad con un equipo de futbol mediocre, pero popular, con jugadores de regular nivel, pero con altos salarios, que según presumían ellos mismos, cobraban en las oficinas del viejo ayuntamiento capitalino, ahí frente a palacio nacional; en octubre de 1968, días después de la noche fúnebre en Tlatelolco, se dio el destape de Manuel Sánchez Vite, quien como Germán Corona, era senador; el General no llegó, el hijo tampoco y meses después, el Pachuca, ya sin apoyo en la Regencia, cayó a la segunda división en la que permaneció varios años, mientras fue administrado por el gobierno de Jorge Rojo Lugo y años después con Gerardo Sosa Castelán y Francisco Olvera en la dirigencia.

MUCHOS AÑOS…

La llegada de Jorge Rojo Lugo, luego de la caída de Otoniel Miranda y el interinato de Raúl Lozano Ramírez, marcó el retorno al poder del Grupo Huichapan, que durante muchos años, más de medio siglo, dominó el escenario político, pues a partir de Javier Rojo Gómez en 1937 fueron varios gobernadores en serie que surgieron con el sello del Grupo, dominio que solo se interrumpió con Quintín Rueda Villagrán en 1950, con Manuel Sánchez Vite en 1968 y con Guillermo Rossell en 1980; Jorge Rojo Lugo Impulsó un grupo político de enorme capacidad y de ahí surgieron Jesús Murillo Karam, Esteban Ángeles Cerón, Octavio Soto, Gerardo Sosa, José Guadarrama Márquez, Aurelio Marín Huazo, Rubén Licona Rivemar, entre otros que luego del sexenio de Adolfo Lugo Verduzco, también con el sello de Huichapan, hicieron valer el dominio a través de Jesús Murillo Karam.

Fue en el sexenio 1993-1999, cuando surgieron diferencias con José Guadarrama y el entonces gobernador Jesús Murillo, optó por abrir el juego de la sucesión, en la que jugaron además de José Guadarrama, Gerardo Sosa Castelán, Orlando Arvizu Lara, Humberto Lugo Gil y Manuel Ángel Núñez Soto; la historia es bien conocida, el actopense Soto ganó el proceso interno y durante su sexenio, aunque sin el auspicio de Núñez Soto surgió otro grupo en el que se sumaron Francisco Olvera, Carolina Viggiano Austria y Omar Fayad, que junto con David Penchyna Grub, Paula Hernández y Nuvia Mayorga, entre otros, forman el poderoso grupo, que aunque no se dice, tiene como abanderado al ex gobernador Miguel Ángel Osorio Chong, impulsado desde 1991 por el entonces alcalde Mario Viornery, quien luego llevó a Osorio Chong a la dirigencia estatal del PRI; el grupo La Joya con Darío Pérez al frente, se identifica con Jesús Murillo, pero su bandera es la institucionalidad y se recuerda que fue el asesor principal en la etapa previa a la candidatura de Osorio Chong y de Francisco Olvera.

SALIÓ FINO…

Con Mario Viornery rumbo a la diputación federal en 1994, el ascenso de Miguel Osorio en el PRI fue en automático y un accidente grave que obligó a Viornery Mendoza a no hacer campaña, fue oportuno para que Osorio Chong mostrara la capacidad política, hizo proselitismo en el distrito Pachuca a favor de Mario Viornery, una “campaña sin candidato” y obtuvo el tercer más alto porcentaje de votos a nivel nacional, lo que hizo que algunos voltearan a ver a Osorio Chong, que llevó como secretario general del PRI a Francisco Olvera Ruiz y ambos asumieron el peso en la campaña que llevó al triunfo a Manuel Ángel Núñez Soto.

Mientras un grupo se fortaleció, otros empezaron a palidecer, ya no se habla del sanchezvitismo, tampoco de los coronistas, el grupo Huichapan mantiene como referentes a Jorge y José Antonio Rojo García de Alba, los dos han sido dirigentes del PRI, diputados federales y secretarios en los gobiernos de Núñez Soto y de Osorio Chong, pero es notoria la intención de no darle juego a uno de los grupos que más paginas llena en la historia política; Jorge Rojo está en una posición distante del alto mando y José Antonio Rojo dejará la curul federal antes de dos meses, por lo que se puede anticipar que en el 2016 no estarán en la jugada, al menos no por el Partido Revolucionario Institucional, pues ahora tienen, igual que otros aspirantes, la posibilidad de irse por la libre, como candidatos sin partido.

ESTRATEGIA…

Durante varios años, la ceremonia luctuosa en memoria de don Javier Rojo Gómez, se convirtió en una pasarela de políticos y era clave a quién se le encargaba el discurso oficial, sobre todo en los meses anteriores al destape del futuro candidato a gobernador, sin embargo el calendario cambia y el 28 de junio reciente, el discurso lo dio el propio Francisco Olvera y llamó la atención la presencia de Augusto Gómez Villanueva, veterano dirigente de la CNC que Rojo Gómez impulsó desde su creación y que en 1962 dirigió al ser designado por el presidente López Mateos, en lo que marcó la vuelta de Rojo Gómez a la política nacional, de la que se ausentó y no por su gusto, cuando Miguel Alemán llegó a la presidencia.

Volviendo a Gómez Villanueva, dirigió la CNC en el sexenio de Luis Echeverría y durante cuarenta años ha estado en el retiro, sin embargo, es evidente que el gobernador Francisco Olvera, con participación segura en la sucesión, evitó que se prendieran los reflectores hacia ninguno de los que aspiran a relevarlo, pues además de que aun no hay nada en firme para nadie, habría sido arriesgado dejar que alguien exaltara la memoria de don Javier Rojo Gómez, en un acto que en el pasado fue clave para el relevo, pero que en la actualidad es solo una ceremonia en la tierra natal; así la batalla se da entre los grupos, unos con fuerza por el oxígeno que surge del gobierno federal, otros como el Frente Democrático que en breve revivirá José Guadarrama y el Grupo Universidad, con el ex rector Gerardo Sosa que ha creado una extensa red social, a quien tal vez se sume la Fundación Jorge Rojo Lugo.

https://reportepolitico.wordpress.com

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~ por reportepolitico en julio 5, 2015.

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