REPORTE POLÍTICO 1679

Juan Sánchez Cabrera

 

VA EL CUARTO…

Setenta y dos horas antes de cumplir tres años al frente del gobierno, Francisco Olvera Ruiz encabezó un evento político que despejó cualquier duda sobre el control que ejerce de manera plena y la concentración masiva de priistas llegó en el momento adecuado, solo unos días después de que Olvera Ruiz dejó caer el golpe sobre el escritorio para frenar el acelere tempranero en el que han caído algunos de los que suspiran por participar en la sucesión y le arrancan hojas al calendario; ahí, en la sede priista, Olvera Ruiz dejó sentir que no se deben adelantar los tiempos y que todo habrá de darse conforme lo exige una militancia cohesionada, que hace la talacha partidista sin pensar a favor de ningún candidato(a) y que sin caer en prisas, pero tampoco en pausas, el partido tricolor, en el que milita Francisco Olvera, se prepara no para el 2016, sino para la prueba que le antecede en las urnas, la elección federal del 2015 en la que los priistas estarán compitiendo para ganar 7 curules federales y las que agreguen por la vía plurinominal, pero más que eso, el examen ante las urnas permitirá confirmar hasta qué punto es el PRI una opción para millones de mexicanos que hace dos años votaron por otros partidos.

Los priistas viven todavía la euforia del retorno a Los Pinos, pero no deben olvidar que durante doce años (los peores en los últimos años para millones de mexicanos), navegaron en la oposición y que si volvieron a ganar la confianza de la sociedad, no fue tanto porque sean mejores, sino porque la oposición, sean los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón, o los perredistas que encabezó López Obrador, resultaron peores, la delincuencia alcanzó su mayor auge, los muertos se contaron por cientos de miles, el desempleo alcanza cifras pavorosas, mientras el hambre en millones de familias aumentó, por citar solo parte de los problemas que obligaron a la sociedad mexicana a buscar otras opciones políticas.

TRAICIONES…

Acostumbrados a acatar sin la menor protesta la voz del presidente en turno, no hubo uno solo que alzara la voz para oponerse al desmadre que en la dirigencia nacional del PRI provocó Carlos Salinas de Gortari, pues durante su mandato, corrió a gobernadores que se supuso, fueron electos por la voluntad de la mayoría, regaló gobiernos a los panistas, quitó y puso dirigentes a su antojo y si el desmadre fue mayúsculo entre los priistas, el desastre mayor ocurrió cuando Luis Colosio Murrieta, candidato a la presidencia de la República, fue ajusticiado al terminar el mitin de campaña en un barrio miserable de Tijuana; pero era tal el dominio del amo, que los priistas lloraron en silencio a su candidato, pero ninguno elevó tanto la voz para reclamar justicia, porque nunca se escuchó; la voz popular señaló a Carlos Salinas como quien movió los hilos del poder para eliminar a un político que le incomodaba, pero ningún grito tuvo que ser callado.

La historia es conocida; a la muerte de Colosio (para muchos priistas víctima de la traición), llegó Ernesto Zedillo, funcionario gris, con fama de ser rencoroso, que nunca había militado en el PRI y que durante seis años manejó como títeres a los dirigentes, a los que impuso y quitó cuando así le dio la gana, hasta culminar el sexenio imponiendo a Francisco Labastida Ochoa como candidato a la presidencia; los priistas, dijeron años después, sabían que la campaña de Labastida Ochoa iba para abajo, que Ernesto Zedillo manejó los hilos del poder para favorecer a Vicente Fox y fue Zedillo quien no solo impuso, también empinó a Labastida en el despeñadero de la historia y junto con la dirigente Dulce María Sauri, enredada con gente de la guerrilla, vivieron la derrota del 2 de julio del 2000, cuando la oposición gritaba de júbilo porque el mismo Zedillo colocaba los clavos en el ataúd político del tricolor.

ASÍ LES FUE…

Antes de dos meses de haber entregado el poder, Zedillo se fue a vivir a Estados Unidos y su presencia en México es ocasional, sin embargo los priistas que le rendían honores por su presunto liderazgo, quedaron a la deriva, como burros sin mecate y paradójicamente, fue ahí cuando empezó el repunte de la fuerza priista, porque los gobernadores priistas se liberaron del grillete, no tenían que dar cuentas a nadie, tampoco estaban obligados a hacer caravana y al mismo tiempo que Roberto Madrazo se agandalló la dirigencia nacional priista, se echó sobre si una de las más ponzoñosas lacras, Elba Esther Gordillo, era secretaria general y luego de un enconado pleito que entre Madrazo y Gordillo, surgió la traición; Roberto Madrazo se quedó con la candidatura presidencial y Elba Gordillo, que fuera su aliada, se volvió la más feroz anti madracista, al grado de mover al sindicato de maestros en apoyo a Felipe Calderón y se asegura que Elba Gordillo fue quien aportó la información para que Vicente Fox iniciara una persecución contra todo lo que tuviera relación con los priistas.

Se recuerda que el escándalo del Pemexgate, en el que se acusó al sindicato de Romero Deschamps de haber apoyado con 750 millones de pesos la campaña de Francisco Labastida, fue sancionado con mil 500 millones de pesos que le fueron confiscados al PRI de los recursos que el IFE proporciona a los partidos, a todos, hasta los que van llegando y que en la formación de un partido encuentran el gran negocio; la intención de aniquilar al PRI nunca se ocultó, Vicente Fox así lo gritó y en todo el país hablaban del “partido en decadencia”, así lo decía en Hidalgo el entonces alcalde de Pachuca, José Antonio Tellería, a quien una penosa enfermedad le impidió ver la suerte que años después correrían los panistas, que ahora se entiende, llegaron de chiripa a Los Pinos.

JALAR PAREJO…

La historia ya se sabe, con Roberto Madrazo el PRI cayó al tercer lugar y Elba Gordillo, antes de que la expulsaran del tricolor por traición, formó su propio partido, Nueva Alianza, al que puso a las órdenes del que mejor pague sus favores; fue aliada de Vicente Fox y mientras pudo hacerlo, presumía que ella había hecho triunfar a Felipe Calderón, que como se recuerda, obtuvo una ventaja de 256 mil votos sobre López Obrador, medio punto, que no es nada en una competencia electoral, pero que a Calderón le significó el pase a la historia y a López Obrador la frustración que junto con la derrota ante Enrique Peña Nieto, lo deja en el papel de fracasado y como un desesperado recurso para seguir viviendo de la política, decide crear su propio partido (Morena) y así seguir dentro del gran negocio.

Ante un panorama así, mientras los panistas cayeron en la cloaca de la corrupción, pues la cadena de transas sigue saliendo a la luz y mientras el PRD no logró escalar la cima y también es salpicado por el lodazal de los gobiernos perredistas, el PRI, de cualquier entidad y es el caso de Hidalgo, sin estar a salvo de la mugre y el lodazal que como ventilador avienta el PRI en el DeFe, está obligado a rescatar el prestigio de la política y ganar la confianza de la sociedad, porque no hacerlo implica contribuir a que la gente deje de creer en el ejercicio político, pues no hay día en que no se dé a conocer un nuevo caso de corrupción, impunidad y tráfico de influencias.

COLA LARGA…

Queda un año para que los diferentes partidos hagan pública la lista de sus candidatos a diputados federales, doce meses que en política es muy poco tiempo para todo el trabajo previo a la definición de candidatos, sin embargo, en el tricolor todo indica que en su calidad de primer priista, Olvera Ruiz, quien pasa por la etapa de dominio a plenitud, no tendrá objeción a la hora de revisar la lista, que serian sus candidatos, sin embargo no hay que olvidar que de los que lleguen al Congreso federal en el 2015, dos o tres sacarán el boleto para competir en la gran sucesión, la de Olvera Ruiz un año después, decisión en la que la voz desde el centro del país, será sin duda, decisiva, como en los tiempos idos.

Entre los perredistas hay un compás de espera hasta luego del 23 de agosto, fecha en que habrán de elegir al dirigente nacional; en Hidalgo el único candidato seguro por el PRD es José Guadarrama, que juega de todas, todas; entre los panistas la espera es más corta, porque el 18 de mayo se sabrá si Gustavo Madero se reelige para seguir trabajando a las órdenes de Peña Nieto o si Ernesto Cordero rescata las ruinas del partido que luego de 12 años en el gobierno, anda arrastrando la cobija; Nueva Alianza, partido que es propiedad del sindicato de maestros, así lo dijo el dirigente Sinuhé Ramírez, está en un tobogán, porque la investigación que se hace contra los ex dirigentes Moisés Jiménez Sánchez, Alejandro Soto Gutiérrez y Mirna García López, los tres aliados de Elba Gordillo, trae cola larga y aunque Nueva Alianza logró una votación que ni los aliancistas esperaban, será difícil que logren ponerse a salvo, antes que pensar en el triunfo político que solo compartieron mientras fueron aliados del tricolor; Nueva Alianza fue un invento de partido apéndice de gobierno y cobraron fuerte el favor, pero para pensar en alianzas a corto plazo, parecen ofrecer muy poco.

https://reportepolitico.wordpress.com

 

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~ por reportepolitico en abril 6, 2014.

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