REPORTE POLITICO 1663

Juan Sánchez Cabrera

HIJO DEL SISTEMA…

Comentarios mínimos en la opinión pública mereció la muerte del que fuera poderoso dirigente del sindicato de trabajadores de Pemex, Joaquín Hernández Galicia, que con el apodo de “la Quina” y al amparo del poder ejerció durante más de 30 años un cacicazgo sindical y fuente de riqueza, influencias y poder que lo hizo perder el piso al grado de que en 1984 desafió al presidente Miguel de la Madrid y en una ceremonia por la expropiación petrolera, le advirtió “si Pemex se hunde, se hunde usted también” y por la tibieza que siempre asumió, no hubo reacción de Miguel de la Madrid; intentó el doble juego que en política suele ser mortal y se opuso a la candidatura de Carlos Salinas de Gortari en 1987 y La Quina rebasó la raya y decidió apoyar con recursos del sindicato al candidato rebelde y priista resentido, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, que rompió con el sistema que encumbró antes a su padre y años después a él mismo y al amparo del PRI fue subsecretario de Agricultura, senador y gobernador de Michoacán, pero la influencia cardenista no le alcanzó para ser candidato por el PRI en el 88.

La “Quina” Hernández Galicia fue un hijo del sistema que durante 31 años lo apapachó y lo hizo poderoso, pero en sus momentos de gloria le jugó las contras al partido que lo encumbró, que le dio poder, influencias y dinero, y el doble juego funcionó, pues en los distritos con presencia de Pemex, que no son pocos en el país, perdió Carlos Salinas y la votación se inclinó a favor de Cárdenas Solórzano, cuya traición al partido tricolor y la golpiza que recibió en las urnas en el 88 no solo debilitó al partido tricolor que debió maniobrar desesperadamente para hacer que “cayera” el sistema mientras el entonces secretario de Gobernación, Manuel Bartlett, hacia “legal” el chanchullo y el PRI retenía el poder, sino que abrió la puerta para la transformación política que en el 2000 hizo a Francisco Labastida Ochoa ingresar a la historia como el primer priista que perdió la presidencia y a Vicente Fox estrenar el sexenio de la ambición, derroches, payasadas y loqueras.

LA TRAICIÓN…

Hernández Galicia hizo de la traición una constante, pues en la campaña de Miguel de la Madrid acudió a un acto en Tula y en el discurso apostó por el triunfo priista, mientras aportaba dinero y contingentes al candidato Cuauhtémoc Cárdenas, lo que hizo que el candidato priista a diputado federal por el distrito de Tula, Cesar Vieyra Salgado, perdiera ante Ernesto Jiménez Mendoza, que venía de ser alcalde de Tlahuelilpan; pero Jiménez Mendoza no tenía la estatura política, ni moral para dar la batalla, sin embargo la fuerza que los petroleros le dieron a Cárdenas, se reflejó en la debilidad de los priistas; apareció en la primera lista de ganadores, pero Manuel Bartlett, entonces responsable de la elección, no solo hizo “ganar” a Carlos Salinas la presidencia, también hizo que Cesar Vieyra Salgado llegara al Congreso y lo mismo ocurrió con otros candidatos en distritos de marcada influencia petrolera, pero Cárdenas aceptó perder y hundió a La Quina.

Ernesto Jiménez también fue diputado, pero plurinominal, porque el PARM lo ubicó entre los primeros y así se legalizó el chanchullo, pero “La Quina” ya no era útil al sistema y cuando Carlos Salinas cumplía 40 días en la presidencia, un comando militar llegó a la casa de Hernández Galicia en Ciudad Madero y “descubrió” en la sala decenas de armas de gran calibre, la balacera se desató y se dijo entonces que “La Quina” mató a un agente del ministerio público federal, Gerardo Antonio Zamora Arrioja, cuyo cadáver nunca se vio, pero sirvió para encarcelar al hasta el 10 de enero de 1989, poderoso dirigente sindical y junto con él otros treinta que no tuvieron el olfato para darse cuenta de que con el sistema no se juega y pretendieron hacer paros locos en las instalaciones petroleras a manera de protesta para exigir su libertad.

SALIO PEOR…

Horas después de la balacera en casa de “La Quina”, se detuvo en la ciudad de México a su segundo en el Sindicato, Salvador Barragán Camacho, famoso por los frecuentes viajes que hacía a Las Vegas para apostar miles de dólares y cuando fue llevado a la cárcel, se encontró en la cajuela de su auto, una colección de joyas millonaria; el cadáver del supuesto agente asesinado por Joaquín Hernández, nunca se vio y se dijo que había sido cremado, esa fue la versión oficial sobre el fin de Gerardo Antonio Zamora Arrioja, aunque años después una persona con idénticos nombres y apellidos, vivía en un departamento en la avenida Madero de Pachuca, entre las calles Felipe Ángeles y Rio de las Avenidas, en los altos de una juguetería.

Hernández Galicia se hizo famoso no solo por el poder que acumuló como dirigente del poderoso sindicato, sino porque decían que apoyó la construcción de viviendas a precios sin lucro y porque era compadre de muchos modestos trabajadores; seria cierto o parte de la fama que así le convenía crear, pero de lo que no hay duda es que reto al sistema y se le acusó de haber financiado el libro ¿Un asesino en la Presidencia? en la que el autor narra la muerte de una adolescente de 13 años, luego de recibir un balazo en la casa donde trabajaba de doméstica al servicio de la familia; se dijo que fue un accidente porque los niños Carlos y Raúl Salinas jugaban con un rifle, pero la aparición del libro alentó el ajuste de cuentas.

A SUS ÓRDENES…

“La Quina” ganó 8 años en la cárcel y tres más arraigado en un hotel de Cuernavaca; en su lugar se designó a Sebastián Guzmán Cabrera, que solo vivió unos meses y con su muerte dio paso al cacicazgo de Carlos Romero Deschamps, que antes fue chofer de Joaquín “La Quina”, al que decidió abandonar a su suerte para ponerse a las órdenes del sistema que desde 1991 lo ha mantenido con un cargo, sea como diputado o senador y es visto como el más acabado ejemplo de corrupción, pues es público el derroche de millones de dólares, presume relojes de medio millón de pesos y sus hijos exhiben sus viajes al extranjero con lujos hasta para sus perros, lo que para muchos es una riqueza mal obtenida, insultante y que debe ser investigada, sobre todo si se invoca la honestidad como una obligación en todos los sindicatos; Romero Deschamps es mención obligada si el tema es el chantaje, la corrupción y la impunidad.

De alguna forma, la caída de Hernández Galicia en 1989 tuvo su impacto en Hidalgo, pues su sucesor, Romero Deschamps supo que quien manda no es el sindicato y su servilismo fue premiado con una senaduría por Hidalgo en el sexenio de Ernesto Zedillo y sigue siendo uno de los intocables y con mucho mejor suerte que la ex dirigente del sindicato de maestros, Elba Esther Gordillo, también hija del sistema, que se puso a las ordenes de Carlos Salinas y del PRI, al que acabó traicionando al ponerse al servicio de Vicente Fox y luego de Felipe Calderón; pero quiso vender muy caro su apoyo al partido tricolor y cayó de la gracia del presidente Enrique Peña Nieto, sin embargo, cada uno en su tiempo y circunstancias, La Quina, Romero Deschamps y Gordillo Morales forman un triunvirato de cacicazgo, servilismo, traiciones, fortunas de escándalo creadas al amparo del poder y de impunidad, porque pasaron muchos años antes de que la guillotina cayera sobre la cabeza de Gordillo y parece lejana de Romero Deschamps.

CINISMO…

Apropósito de cinismo e impunidad, la tarde del martes 12 circuló la versión de que Elba Esther Gordillo estaba con un pie fuera de la cárcel, porque su defensa obtuvo un amparo contra el auto de formal prisión, lo que encendió los focos rojos en la PGR, pues se dijo que estuvo mal la consignación de Gordillo Morales; el procurador general de la República, Jesús Murillo frenó los rumores y afirmó que la ex dirigente sindical seguirá tras de las rejas y bajo proceso, sin embargo por conocer la forma en que el Poder Judicial libera a los más peligrosos delincuentes, nadie se extrañaría si bajo algún argumento legaloide ordenan la libertad de Gordillo Morales; baste recordar que Florence Cassez, la secuestradora francesa sentenciada a 60 años de cárcel, está libre en Francia y carcajeándose de las leyes mexicanas.

No es el único caso, porque el famoso narco Rafael Caro Quintero también quedó libre por orden de un juez y no le dieron aviso a la PGR hasta 8 horas después, lo que seguramente se hizo así para dar tiempo a que Caro Quintero huyera y hoy que revocan la libertad, será difícil que lo agarren; nada más como ejemplo de que las leyes no se hicieron para someter a quienes ganan fama como delincuentes, así que el saqueo de recursos públicos que involucra a los ex presidentes Carlos Salinas, Felipe Calderón, Vicente Fox y la parentela Sahagún, deben estar ya en la lista de los carpetazos, pues el sistema no puede castigar a los de casa.

https://reportepolitico.wordpress.com

 

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~ por reportepolitico en noviembre 17, 2013.

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