REPORTE POLÍTICO 1632

Juan Sánchez Cabrera

 

BATERIA PESADA…

A unas semanas de que los tres principales partidos políticos definan la lista de sus candidatos en la elección del 7 de julio para la integración de la legislatura LXII, hechos que surgen sorpresivos son indicio de que no será una elección fácil y que tendrá una importancia singular, pues más allá de que se renueve uno de los poderes constitucionales, será oportuna para la medición de fuerzas rumbo a dos elecciones mayores, la federal intermedia en 2015 y un año después la sucesión en el gobierno de Hidalgo; el 7 de julio los partidos políticos mostrarán el “conejo” con el que podrán llegar a la batalla estelar en Hidalgo que tendrá un importante premio intermedio; me explico, si un partido, el que sea, no tiene la fuerza para ganar curules en el Congreso local, ni en el desvarió podría pensar en la federal y llegaría exhausto a la cita del 2016 en las urnas.

Por ello es creíble la versión que cada dirigente partidista sostiene, en el sentido de que el 7 de julio irán con los mejores hombres y mujeres; así lo aseguran el priista Ricardo Crespo Arroyo, el perredista Arturo Sánchez Jiménez y Alejandro Abud por los panistas; en el caso del Verde Ecologista, van en alianza con el tricolor en 6 de los 18 distritos, incluidos el 1 y 2 en Pachuca y el 16 de Jacala y ello le da la seguridad de que tendrá gente en el Congreso; el Partido del Trabajo, igual que Movimiento Ciudadano, aunque busquen a los mejores, difícilmente darán la batalla en ningún distrito y en Nueva Alianza, ya sin el madrinazgo de Elba Esther Gordillo y jugando con sus propias fuerzas, el futuro es incierto, no tiene la fuerza que en algún momento presumió y aunque logre completar las 18 fórmulas, tiene en contra las apuestas y sorpresa será si gana una curul.

ORA A GÜEVO…

Los hechos que en las horas recientes se difunden, confirman que en el Partido Revolucionario Institucional prevalece una marcada división que se agudizó con mayor fuerza en los 15 años recientes y tiene su origen en la consulta a las bases que primero fue idea de Adolfo Lugo Verduzco que en la elección de alcaldes tuvo más errores que aciertos y luego creo que se le ocurrió a Ernesto Zedillo (que de priista no tenía nada, pero manejó como títeres a los dirigentes del partido), que para elegir candidato a gobernador, los aspirantes se fueran a una elección interna; el 22 de agosto de 1998, en la antigua sede del PRI en el Parque Hidalgo se inscribieron Orlando Arvizu Lara, José Guadarrama Márquez, Humberto Lugo Gil, Manuel Ángel Núñez Soto y Gerardo Sosa Castelán, así, en orden alfabético; se fijaron las reglas del juego y todos aceptaron que respetarían los resultados de la elección del domingo 20 de septiembre.

Sin embargo, el espíritu democrático se fue al demonio esa misma noche, luego de que se dieron a conocer los resultados; Núñez Soto obtuvo la mayoría con 205 mil votos, José Guadarrama quedo segundo con 152 mil votos, en tercero Sosa Castelán con 46 mil, Humberto Lugo apenas superó los 26 mil y Arvizu Lara, que completó la quinteta quedó en sexto, pues a su favor obtuvo menos que la cifra de votos anulados; el primero en protestar, fue José Guadarrama al reclamar aunque sin aportar ninguna prueba, que le habían hecho trampa para favorecer a Núñez Soto; Gerardo Sosa que quedó tercero, reconoció el triunfo de Núñez Soto y con él se sumaron Humberto Lugo, que luego cobró fuerte por hacer la farsa y Arvizu Lara, pues ninguno de los dos tenía nada que alegar y desde un principio sabían que su papel era el de comparsa, que se confirmó con la pobre votación; la reacción de José Guadarrama fue una movilización masiva para exigir la anulación del proceso, pero el borlote callejero no surtió efecto.

AGRAVIOS VIEJOS…

Fue en aquella elección interna cuando surgieron los agravios que en los años siguientes provocaron la etapa de profunda división entre priistas; José Guadarrama mantuvo su militancia, era senador de la República por el PRI y secretario de elecciones en el comité nacional, por lo que aguantó hasta la candidatura de Francisco Labastida, que la noche del 2 de julio del 2000 se convirtió en el peor fracaso para los priistas, que vivían así la noche triste; casi dos años después de haber perdido la elección interna, el 29 de septiembre del 2000, José Guadarrama y cientos de afiliados en el FDH renunciaron a su militancia priista y en la Plaza Juárez quemaron algunas credenciales de afiliación; quien sabe qué habría ocurrido si Labastida Ochoa no hubiera sido llevado al matadero por Ernesto Zedillo, eso queda para la elucubración, lo cierto fue que José Guadarrama se tardó dos años para advertir que la democracia estaba en otro lado y se fue al PRD.

En forma paralela se daba también el distanciamiento de Gerardo Sosa Castelán, cuya carrera política inició con el gobernador Jorge Rojo Lugo, que el 1 de mayo de 1980 lo hizo dirigente del naciente sindicato de trabajadores de Gobierno, en una tan rápida como eficaz maniobra para impedir que se conformara un sindicato auspiciado por un litigante con ideas incomodas para el sistema de gobierno; Sosa Castelán fue diputado local y luego federal, incluso coordinador de la diputación hidalguense y en el 2004 quiso ser candidato a gobernador, sin embargo la fuerza que Miguel Ángel Osorio había logrado como diputado y coordinador de la diputación, pulverizó cualquier influencia y Sosa Castelán debió conformarse con la dirigencia del PRI en el ámbito estatal y en esa condición coordinar la campaña de Osorio Chong por el gobierno de Hidalgo, sin embargo, la ausencia de Sosa en los actos de campaña fue notoria, pero no impidió el triunfo amplio de Osorio Chong.

UNA PATIZA…

Pese a la evidente antipatía entre Sosa Castelán y el Jefe político, se le sostuvo en la dirigencia y llegó así la elección de alcaldes en noviembre del 2005, en la que el PRI recibió una patiza en las urnas, perdió en 48 de 84 ayuntamientos y la única salida era la de incluirlo en la lista plurinominal para diputado federal, aunque mucho se dijo que Sosa Castelán tenia segura la candidatura para senador en el 2006, lo que no fue posible porque la fórmula se integró con Jesús Murillo Karam y Cuauhtémoc Ochoa que no pudieron remontar el efecto Peje y la madriza que le arrimaron a Roberto Madrazo y por primera vez en la historia, el PRI perdió dos senadurías y tres diputaciones federales.

José Guadarrama que había fracasado en el 98 en el intento por ser candidato a gobernador y en el 2004 derrotado por Osorio Chong, parecía tener los dados a su favor, el gobierno federal era panista, el PRD crecía como la espuma con López Obrador y el PRI con Madrazo caía a un oscuro rincón y con el estigma del fracaso a un lejano tercer lugar; en los años más difíciles, algunos desertaron del PRI; entre los más conocidos Daniel Ludlow Kuri, Sergio Hernández, Yolanda Tellería de Ludlow, Damián Sosa Castelán, Gonzalo Rodríguez Anaya y Moisés Jiménez Sánchez que se fue con el Panal, entre otros que en algún momento presumieron su militancia priista; por algo que se ignora, no se concluyó el proceso contra Gerardo Sosa para hacer valer la claúsula de exclusión del PRI, por lo que sigue siendo priista, aunque en diversas ocasiones ha sido señalado de apoyar a otros partidos, y esa es una causal que viola el Código de Ética partidaria.

TODA LA FUERZA…

De forma directa o indirecta, los disidentes de los años recientes en el tricolor, han enfilado sus baterías, primero contra el entonces gobernador Jesús Murillo, luego aunque de forma pasajera, contra Núñez Soto, más tarde se dejó sentir una campaña de desprestigio contra Osorio Chong y el actual gobernador Francisco Olvera Ruiz también ha estado en la mira de un grupo de tiradores agazapados, pero que cualquier analista que conozca los antecedentes y los métodos, descubre de donde y de quien provienen; entre los que también se perjudican con la división al interior del tricolor están Jorge y José Antonio Rojo García de Alba, este último que en dos ocasiones fue finalista en el intento por ser candidato a gobernador; ambos igual que Sosa Castelán, dirigieron al tricolor en momentos de dificultad extrema y el golpeteo solo hizo crecer a la oposición.

El tiempo y las circunstancias son distintas a las de hace 15 años; entre los que lograron evitar la tumba del tricolor, esta Jesús Murillo, que como secretario general en el comité nacional con Beatriz Paredes al frente, hizo que las esquelas que alegremente pregonaban algunos se fueran al bote de la basura; hoy Murillo Karam es el procurador general de la República; Miguel Osorio capoteó la guerra sucia, exigió a la PGR que se investigara y logró que la PGR desmintiera señalamientos graves; mantuvo así el dominio en Hidalgo, al mismo tiempo que se acercaba al grupo del poder en el Estado de México y hoy es el secretario de Gobernación, con toda la fuerza e influencia para mantener la unidad en el partido en el que, vaya coincidencia, también fue dirigente en el estado.

CUIDADO…

Las condiciones de riesgo político no son exclusivas de Hidalgo y del clima caliente, da ejemplo el atentado que se preparaba contra los hermanos Ricardo y David Monreal Ávila, diputado y senador respectivamente y ambos con el sello de la oposición a ultranza y que según informó la PGR estaban en la mira de criminales a sueldo y fueron descubiertos por el Cisen que ha vuelto a funcionar, pero los hechos indican que los actores políticos deben cuidarse hasta de su sombra.

https://reportepolitico.wordpress.com

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~ por reportepolitico en abril 10, 2013.

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