REPORTE POLÍTICO 1600

Juan Sánchez Cabrera

 

CÓMICO Y RIDÍCULO…

Empecinado en la búsqueda del poder, el ex candidato presidencial derrotado, Andrés Manuel López Obrador, sigue buscando las pruebas que sean lo suficientemente sólidas para convencer a los magistrados del Tribunal Electoral y se anule la elección presidencial; y hasta propone, que se nombre un presidente interino y se convoque a otra elección en un plazo de 15 a 18 meses; el dictamen del Tribunal tiene como fecha límite el 6 de septiembre, pero puede emitirse antes y sin duda uno de los más interesados en que el proceso concluya conforme a lo previsto y sin mayor escándalo del que ya hace López Obrador, es precisamente Felipe Calderón, pues es fácil imaginar que ocurriría si por un fallo se deja “vivo” al tabasqueño que hace seis años le colgó a Calderón el mote de “espurio, ilegítimo y pelele”, mientras López Obrador presumía ser el “presidente legítimo” por mandato popular, en uno de los pasajes más penosos de los que pueda hablar cualquier político, pues se recuerda al Peje colgándose un trapo tricolor y en el Monumento a la Revolución rindiendo “protesta” como “presidente legítimo”, de ese tamaño debió ser la frustración de un López Obrador desesperado por sentir que le robaban el triunfo que durante varios años sintió como algo seguro; solo así pudo entenderse hecho tan cómico como ridículo.

López Obrador aguantó varios años con el estigma del fracaso y buscó consuelo en el discurso contra “la mafia que nos robó la presidencia” pero no se resignó y esperó paciente la revancha y aunque luego apareció con la falsa careta del político pacifista, de acuerdo a su forma de ser, es natural que su objetivo no es solo llegar al poder, sino alcanzar este para cobrar los viejos agravios y de haber ganado el pasado 1 de julio, entre sus festejos para el inicio de su sexenio, habría estado el de llevar a Felipe Calderón a la cárcel, acusado de lo que sea, eso sería lo menos relevante para el Peje y sus fieles, por lo que una vez más, el destino de Felipe Calderón depende de lo que hagan o dejen de hacer los priistas.

SALVAR EL PELLEJO…

Si López Obrador (pensando sin lógica), llega en algún momento al poder, aunque sea en el 2018 o seis años después, Calderón Hinojosa será llamado a cuentas, de eso no hay duda, por lo que bien puede decirse que los priistas que hace seis años fueron sus aliados pues al acudir a la Toma de Posesión validaron el quórum, vuelven a ser, con el virtual triunfo de Peña Nieto, los que sin proponérselo, ayudan a que Felipe Calderón salve el pellejo que estaría en riesgo grave de haber sido López Obrador el de mayor votación a su favor, sin embargo y pese a la desventaja de 3 millones 200 mil votos, el tabasqueño sigue buscando las pruebas para anular la elección, lo que parece caer en lo imposible, luego de conocer que el equipo que defiende la causa del Peje ante los tribunales aportó como pruebas algunos mandiles, cubetas, chanclas, jarras, reglas de plástico y demás chucherías que los partidos políticos y sus candidatos suelen regalar en cada campaña; es de risa loca pensar que un ciudadano pueda cambiar su preferencia electoral porque le obsequian un par de sandalias o un lápiz labial que también fueron regalados a las simpatizantes del tricolor.

De poco sirven a la causa pejista los “entripados” que López Obrador hace cada que acusa a los priistas de haber “comprado 5 millones de votos”, porque lo único valedero son las pruebas y  todo indica que aunque siga en el pataleo, López Obrador se quedará con las ganas de que se anule la elección y también con los deseos reprimidos de ver tras las rejas al que según dice, le robó y usurpó la presidencia desde diciembre del 2006 cuando el repunte del Peje estuvo a medio punto de cambiar la historia del país, no sabemos si para bien o para mal y lo único seguro es que sin Calderón en el poder, no se habría dado la cruenta y sangrienta guerra contra los narcos que ya rebasa los 60 mil muertos y la cuenta aumenta a diario.

SIN MECATE…

Cuando le quedan solo cuatro meses al régimen panista en el poder, Felipe Calderón llega a la más difícil etapa en la historia del partido que lo llevó al poder, pues mientras unos militantes exigen al dirigente nacional Gustavo Madero que por un mínimo de vergüenza renuncie ante el desplome del partido y otras voces hablan de una refundación del PAN, Gustavo Madero sigue empeñado en continuar al frente de la dirigencia en donde lo único que le falta es recoger los escombros para no dejar el tiradero a quien lo releve y otros militantes como Diego Fernández de Cevallos advierte que los panistas deben actuar con dignidad, aceptar que fracasaron y no seguir dando un espectáculo lastimoso ante la sociedad; lo cierto es que desde el 2 de julio, muchos panistas andan como burros sin mecate, sin saber qué decir cuando alguien les pregunta porque siendo gobierno se cayeron hasta el tercer lugar, porque de 124 diputados bajan a 100 y de 10 estados que llegaron a gobernar, solo lo les quedan tres.

No se requiere un análisis muy profundo, porque en cada elección el gobierno, sea estatal, federal o municipal esta puesto bajo el escrutinio de la sociedad y si los panistas fracasaron fue porque la mayoría que voto por otra opción, reprueba no solo el sexenio de Vicente Fox, también los 68 meses que Calderón lleva viviendo en Los Pinos y no es una historia nueva, porque una muy parecida se escribió en el 2000 cuando millones de mexicanos le negaron el voto al PRI y los votos aplastaron al tricolor y al candidato Francisco Labastida Ochoa, cuyo sacrificio en el rastro político solo pudo entenderse por la traición de Ernesto Zedillo; en los meses que siguieron a la caída, los priistas andaban igual, como burros sin mecate, con un partido a la deriva y ese antecedente confirma que en cualquier partido hace falta no un dirigente, sino un líder y Felipe Calderón está lejos de ejercer ese liderazgo en su partido, menos cuando su empleado Gustavo Madero aparece con el dirigente perredista y juntos le echan montón al PRI y a Peña Nieto.

¿QUÉ HICIERON…

Con los días contados en el Senado, José Guadarrama Márquez y Francisco Berganza llegan al final de un cargo que lograron con el respaldo de miles de hidalguenses y deben buscar la manera de informar a la sociedad sobre lo que hicieron, de qué manera apoyaron el progreso del país en general y de Hidalgo en particular, porque todos los candidatos, del partido que sean, hacen compromisos en cadena y aseguran que regresarán a los pueblos para informar de lo que hagan en su papel de legisladores y si alguna vez lo hacen es porque buscan alcanzar un cargo de mayor relieve, así lo hizo José Guadarrama cuando compitió con Xóchitl Gálvez por la candidatura para gobernador, entonces apoyado por el PRD, PT, Convergencia y los panistas; con fines idénticos también compitió el cantante Francisco “Javier” y ambos se retiraron luego de denunciar que Felipe Calderón tenía las manos metidas en la decisión interpartidista y favorecía con todo a Xóchitl Gálvez, que fracasó en la contienda por el gobierno y también al buscar la senaduría.

Los diputados federales que concluyen, incluyendo a la panista Gloria Romero, aseguran que apoyaron a Hidalgo al conseguir millonario presupuesto para obras que apuntalen el desarrollo en distintos ordenes, pero José Guadarrama igual que Francisco Berganza parecen haber olvidado el compromiso con los hidalguenses, sobre todo Berganza Escorcia que solamente aparece en la entidad cuando busca obtener un cargo, sin importar que partido lo apadrine, pues ha estado en distintos partidos y nunca ha tenido la gentileza de informar a los electores sobre lo que ha hecho para justificar los salarios millonarios y prebendas como “representante popular”, es considerado un oportunista y vividor de la política.

SIN BRONCAS…

Pese a las fallas que pudiera tener la Ley Electoral que a los perdedores al término de cada elección les parece que debe ser reformada y olvidan que las leyes fueron aprobadas por los partidos políticos y por los legisladores, el Instituto Estatal Electoral, cuyos consejeros deberán ser relevados en el mes de noviembre, concluye un ciclo de cuatro años en el que sacó adelante la elección de ayuntamientos, de diputados al Congreso del Estado y para gobernador, sin que los candidatos hayan tenido que recurrir al Tribunal Federal para  revertir los resultados y salvo los pequeños incidentes que se consideran naturales en una competencia, los consejeros  que preside Daniel Jiménez Rojo, los representantes de los partidos y el secretario general Francisco Sánchez han sacado sin broncas los procesos electorales que les correspondió organizar y sancionar.

Aunque faltan varios meses, la próxima elección será para votar a 18 diputados locales y 12 por la vía plurinominal, pero antes deberá elegirse a los consejeros y al secretario general bajo el principio de ser ciudadanos sin preferencia partidista, lo que en los actuales consejeros no se  hizo respetar, pues uno de ellos, Alejandro Fosado Martínez tiene el antecedente de haber sido diputado local y dirigente estatal panista; Francisco Sánchez fue diputado por el PST y por el PRD, por lo que no puede decirse que tengan el perfil apartidista y se da la impresión de que su designación obedeció en su momento a compromisos por debajo de la mesa y ojala que en la designación de los futuros consejeros no se perciba el manoseo.

http://reportepolitico.wordpress.com

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~ por reportepolitico en agosto 5, 2012.

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