REPORTE POLÍTICO 1568
Juan Sánchez Cabrera
FALTA MUCHO…
Al viejo estilo priista, a matracazo limpio y en medio de porras y opiniones favorables, algunas que caen en la exageración, los priistas celebraron el registro de Enrique Peña Nieto como precandidato único del PRI la presidencia de la República y Peña Nieto, con un tono mas que mesurado, fijó los tres compromisos fundamentales: impulsar la unidad partidista, no caer en provocaciones con otros partidos y hacer de las demandas sociales la bandera del partido en la campaña que viene; Peña Nieto en el PRI y López Obrador en el PRD son candidatos únicos y van a la segura y ahí radica un riesgo para los priistas, porque la campaña formal no iniciará antes del 18 de marzo, faltan 100 días, en política son muchos y en ese lapso mucho puede ocurrir, incluso una sacudida bastante fuerte que haga caer a las principales cabezas en el tricolor, que hasta el momento va punteando en la preferencia de la ciudadanía, pero al que por eso mismo, le van a atizar duro y tupido en las próximas semanas; si aguantan podrán hablar de fortaleza, pero no hay duda de que esta guerra apenas empieza.
Aunque mucho se insiste en que hay unidad, hay señales de que existen grupos inconformes con la actitud que asumió Manlio Fabio Beltrones y la unidad simulada puede ser el obstáculo que no puedan brincar Peña Nieto y los priistas, no hay que olvidar que los fracasos del 2000 y seis años después, fueron alentados con la guerra sucia interna, el fuego amigo y las traiciones; los dolidos, como Francisco Labastida y otros de igual calaña, pueden caer en la tentación y ponerse al servicio del enemigo, con distintos actores, así ocurrió en el pasado, Labastida Ochoa y Roberto Madrazo lo saben bien, al primero lo empinó Ernesto Zedillo para acatar la orden de servir a Fox y en el juego de las traiciones, Madrazo sintió la de Elba Esther Gordillo.
LARGA LISTA…
En Hidalgo los priistas en su mayoría, afirman su inclinación peñanietista, pues desde el dirigente Omar Fayad y destacados priistas hidalguenses como Jesús Murillo, Manuel Ángel Núñez y Miguel Ángel Osorio, por citar solo a los ex mandatarios, se identifican con el objetivo de frenar la continuación del desastre panista y pese a que la definición de candidatos no está cerca, la lista de aspirantes es cada vez mas grande, aunque algunos solo levantan la mano por hacerse notar, pero no tienen chance; Fernando Moctezuma Pereda, Nuvia Mayorga, Rodolfo Paredes, José Guadalupe Rodríguez, Julio Menchaca Salazar, Benjamín Rico Moreno, Víctor Velasco, Jorge Márquez Alvarado y hasta Alfredo Bejos, entre otros, levantan la mano para la diputación, sin olvidar que el tricolor deberá cubrir la cuota por las alianzas.
Para el Senado solo serán tres, pero los aspirantes son muchos; Miguel Ángel Osorio, Manuel Ángel Núñez, David Penchyna Grub, Carolina Viggiano, José Antonio Rojo y el mismo Omar Fayad, entre otros a los que se agrega el tamaulipeco Carlos Romero Deschamps, el mismo que en 1994 se agandalló la candidatura que era para el entonces dirigente del PRI, Mario Viornery Mendoza y llegó al Senado como “hidalguense”; los panistas tendrán que esperar las indicaciones del comité nacional y en el PRD los aspirantes deberán ser palomeados por el grupo de López Obrador, pues hay varios que andaban jugando las contras y echaban pestes contra el Peje y que debieron ser boletinados; Pedro Porras es uno de ellos, igual que Luciano Cornejo.
ESE NO ES EL PEJE…
Se ignora si dio el cambiazo por recomendación de algún experto en mercadotecnia, como estrategia para despistar al enemigo o nada mas porque le dio la gana hacerlo, pero ese que tú vez ahí, pregonando por construir una “república amorosa” y haciendo las paces con sus enemigos políticos, con los que “le robaron la presidencia en el 2006” y con el mensaje de “amor y paz” a la mafia del poder, no es el López Obrador que muchos conocimos, no es el Peje que armó broncas en cada mitin, de manera especial cuando le latió que le escamoteaban el triunfo en las urnas y se alejaba el sueño de vivir en Palacio Nacional, no es el López Obrador que armaba la escandalera en las plazas públicas y lanzaba gritos de fraude, y menos va a ser el Peje que hasta no hace mucho llamaba “pelele y usurpador al presidente Felipe Calderón y traidores a los chuchos Zambrano y Jesús Ortega por haber alquilado al PRD en alianzas con los panistas; ese no es el Peje.
Cierto es que todos, en especial quienes depositan en la simpatía popular su futuro, tienen derecho a cambiar, pero no en el caso de Andrés Manuel López Obrador, porque es evidente que lo que busca es engañar a los posibles electores, sin que parezca importarle que con ello engañe también a sus fieles, a la gallera que hace 5 años se unía al coro de mentadas contra los consejeros del Instituto Federal Electoral y contra los magistrados del Tribunal Electoral de la Federación, que acabaron dando el triunfo a Felipe Calderón, ese no es el Peje que lleno de ira y coraje, mandó al diablo a las instituciones y a gritos le ordenó a Vicente Fox, ¡ya cállate chachalaca”, lo que hoy vemos no es el tigre del discurso agresivo, sino un gatito bien domesticado.
CAMBIO APARENTE…
No es la primera vez que López Obrador da el cambiazo, lo hizo hace 20 años, cuando luego de ser dirigente del PRI en Tabasco, echar flores de a montón al mismo Carlos Salinas y componer el himno al PRI de Tabasco, le dio por volverse “democrático” y se unió al grupo con el que Cuauhtémoc Cárdenas inició la rebelión en la granja del tricolor y aquí cabe recordar que al paso de los años acabó ignorando el liderazgo moral del mismo Cárdenas Solórzano; la historia del Peje como enemigo acérrimo de quien se atreve a discutir su punto de visa es larga y obliga a pensar que el cambio es aparente, una artimaña más para atraer la clientela electoral, pero en el fondo es el mismo López Obrador que si llega a ganar la presidencia, en cuanto se cruce la banda presidencial, la de a deveras, no el tiliche que se colocó para autonombrarse “presidente legítimo” la persecución implacable contra sus enemigos políticos será su primer acto con la fuerza del poder.
Es posible que López Obrador logre engañar a una buena parte del electorado, pero a muchos no, incluido Felipe Calderón, quien tenia como candidatos favoritos a Marcelo Ebrard en el PRD y a Manlio Fabio Beltrones en el PRI y al fallar en ambos pronósticos, queda el recurso de que Ebrard Casaubon sirva de puente entre López Obrador y Los Pinos para detectar a tiempo cualquier plan que amenace la tranquilidad posterior al fin del sexenio, sin embargo y aceptando que pudiera ser algo sincero en la intención de cambiar, en muchos queda la impresión de que ese no es el López Obrador de a deveras, el que casi logró ganar en el 2006 y hasta es posible que haya ganado, pero al menos dejó caer una enorme carga de desprestigio contra el IFE y los magistrados del Tribunal Federal Electoral; falta ver si luego de su registro anunciado para el viernes 9 de diciembre, o cuando llegue la campaña formal, no surge el López Obrador que todos conocen, pero lo cierto es que con un tipo tan mañoso, siempre habrá incertidumbre.
NO SUPO, NO SABE…
En política la planeaciòn del futuro es una práctica que distingue a unos y a otros, por eso llama la atención el hecho de que a unos días de que tome le gran decisión del sexenio, Felipe Calderón no tenga a la mano un candidato fuerte, que le garantice la sucesión tersa, lo que deja ver que desde el inicio de su mandato cayó en equívocos, quizá porque hace cinco años su principal preocupación en ese momento era borrar cualquier indicio de ilegitimidad y buscar una fórmula eficaz para quitarse la sombra de López Obrador que lo perseguía con los gritos de fraude, pelele, ilegítimo y usurpador, entre otros calificativos que debieron ser bastante incómodos y por ello no tuvo tiempo para pensar en que antes de cinco años tenía que enfrentar la sucesión; Juan Camilo Mouriño pareció ser el heredero en vida, pero la tragedia, haya sido accidente o no, dejó a Felipe Calderón sin su futuro candidato.
No supo Calderón o no fue previsor, que llegado el momento tendría que tomar la personal decisión para no cometer el mismo error de Vicente Fox, que primero quiso heredar a la señora Martha Sahagún y después a Santiago Creel, en ambos casos falló y Calderón se rebeló y se impuso, contra la voluntad de Fox; hoy puede surgir otro hijo desobediente, porque Calderón no pudo diseñar un “Plan B” y no hay un posible candidato(a) que le garantice fidelidad.
APANICADOS…
Josefina Vázquez Mota insiste en ser ella la candidata y Santiago Creel, aunque sin mostrar la garra, también se asume indeclinable Y Ernesto Cordero Arroyo, a quien muchos señalan de ser “el delfín” de Calderón, insiste a su vez en que llegará hasta el final y que el es “el próximo presidente de México” y el registro está programado para este lunes 5 de diciembre; si desde Los Pinos le ordenan que decline, Santiago Creel obedece, pero Josefina Vázquez es puntera y será difícil que la convenzan para que deje libre el camino a Ernesto Cordero y la situación, por donde quiera verse, no es fácil para el panista en jefe.
De que están desesperados, habla la actitud de Felipe Calderón, que a la primera provocación, suelta el discurso contra los priistas, le apanica la sola idea de que el tricolor pudiera regresar, igual que lo hacen Marcelo Ebrard, Jesús Zambrano, López Obrador y Gustavito Madero, el gerente panista, pareciera que existe un pacto anti PRI, lo que no sería extraño, porque en distintas elecciones estatales aceptaron que solo yendo juntos PAN y PRD pueden aspirar a ganarle al tricolor y ya circula el rumor de que si quien resulte candidato (a) por el PAN no logra repuntar, se aliará, aunque suene como insulto mutuo, con López Obrador, o con el diablo, para impedir el triunfo del tricolor.
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